Me preguntan con frecuencia por qué hablo diariamente de La Luna y sus aspectos.
Mi idea cuando barajo es: ¿qué Arcano podria definir y por tanto beneficiar a mayor número de personas?
Una vez obtenido el Arcano no me basta dar una deficinición convencional. Creo que eso no le sirve a nadie, hay que personalizar un poco enfocándolo a una situación concreta.
Ya he explicado que cuando un tarotista hace una tirada sin conocer exactamente la situación se retrotrae a su propia experiencia, lo que esté viviendo en ese momento; y no se trata de buscar causas y efectos en mi misma, sino algo que ayude a la mayor cantidad posible de lectores en el momento actual.
Y ¿cual es la situación, o el estado de ánimo general?.
Para comentar un Arcano teniendo en cuenta las emociones y las motivaciones, debo mirar qué está haciendo La Luna, esa que es capaz de mover océanos, no menos a nosotros que con nuestra enorme cantidad de agua, somos mucho más pequeños y por tanto más fáciles de mover o conmover, y ver que relaciones está teniendo con otros signos y planetas, puesto que su forma de influir depende también de esto.
Ella nos dá un punto de vista, una ventana por la que mirar la vida en este momento y dependiendo de que el paisaje sea luminoso o sombrío, solitario o lleno de gente, así va a influir en el estado de ánimo de cada uno.
Por eso aunque se repita incluso el dia siguiente el mismo Arcano, la interpretación no es la misma porque nuestro estado de ánimo y nuestras prioridades tampoco son las mismas un día que otro.
Inicié este blog basándome en las fases lunares para que llegue a más gente las posibilidades que cada una de ellas pone a nuestro alcance, pero una vez conocido esto, he preferido ir un poco más a la parte emocional que a la práctica porque en definitiva como dice la famosa frase: "Yo soy yo y mi circunstancia".
Por lo tanto, según como sentimos así pensamos y, según como pensamos así actuamos.
Es importante saber qué podemos hacer para aprovechar nuestra actitud o para moderarla y así disfrutar más y mejor del aquí y ahora, que es realmente donde vivimos.
Por eso siempre hablo de La Luna